Hablaba hoy con un amigo, también separado reciente, que me preguntaba que cómo lo hacía yo para que no me afectara tanto la separación. Un poco anonadado le comenté que es importante expresar los sentimientos, pero que hay que diferenciar entre sentir dolor por algo que era y ya no es y mostrarse como una víctima del desamor por doquier. Recordé un enlace que una vez me mandaron de la web diariofemenino.com (que las mujeres para esto, como para con todo lo que tenga que ver con el corazón, son más abiertas). En él se ofrecían una serie de consejos que se resumen en los siguientes:
El tiempo pasa pero el dolor no se va. En esta etapa, no se apresure a sustituir el antiguo amor. Las nuevas personas que conozcas estarán muy sujetas a las comparaciones con el pasado. El fantasma de la primera relación crea una sombra en el futuro.
¡No merezco lo que estoy sufriendo! Nadie lo merece. Sin embargo, casi todas las personas le han dejado alguna vez. Si no quieres empeorar las cosas, rechaza el papel de víctima y evitar la mendicidad de cariño y amor.
Aceptar la realidad, incluso si la tarea es ardua, como una superviviente de un naufragio. Es natural que pases por etapas de negación, ira, odio y depresión para llegar a la aceptación. No hay mal que por bien no venga.
Perdona. El perdón disipa la ira y sentimientos negativos y deja el corazón más ligero.
La humildad es importante. El dolor aumenta cuando es guiado por la vanidad. Creyendo que se está siendo visto como un fracasado se frena la superación de los problemas. Deshazte de tanto orgullo.
Mantenga el amor dentro de ti. No dejes que la tristeza y la amargura borren los buenos momentos que has vivido. Cultiva la gratitud por los buenos momentos.
Hacer la eutanasia de la pasión. Una historia de amor que se hizo imposible debe ser eliminada de tu vida. Elimina, día tras día, la importancia que has dado a la persona que tanto admirabas.
Antes de hacer cualquier cosa, piensa en tus hijos. También sufren, están juntos en este sufrimiento y merecen prioridad.
Entierra a los muertos, cerca de los puertos y cuida de los vivos. Es un refrán portugués. Cerrar los puertos sugiere evitar que surjan nuevos problemas mientras te recuperas de las heridas, céntrate en la reconstrucción su vida amorosa y personal. El cuidado de la vida significa recuperar todo lo bueno que es vivir.
En el peor de los casos, como dice una amiga, de estos sentimientos y estados de ánimo surge siempre un vendaval creativo imparable. Una nuestra es escuchar lo que continúa

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