miércoles, 7 de julio de 2010

Declaración de intenciones 6


Qué somos capaces de hacer por lo que queremos? o mejor dicho, qué soy capaz de hace por lo que quiero? Esta es la pregunta que traslado y me traslado.

No pretendo con estas cuestiones iniciar un tratado de filosofía, pero ocurre que la palabra procrastinar ya no me parece extraña, a ratos hasta me resulta familiar y no creo que esto sea buena cosa.


Hay muchos recursos para gestionar mejor nuestro tiempo y para tener una mayor productividad personal. Autores como David Allen o el español Berto Pena se han convertido en referentes para mí y sus enseñanzas son recomendables en todo momento.

Ahora bien, yo me permito dar un consejo después de unos pocos de meses empeñado en esto de la productividad personal, algo difícil, pero necesario: hay que separar lo íntimo de lo personal y lo profesional. Allen y Pena nos efrecen guías ideales para estos dos últimos aspectos, pero el primero se mueve por otros derroteros y, lo peor de todo, afecta e inunda a los otros dos.

No nos podemos disociar en aspectos diferentes, eso solo es un recurso de psicología barata, pero sí podemos tener claro como funcionan las cosas e intentar ponerles remedio desde la perspectiva adecuada para cada una de ellas y no intentar barrer la casa con el secador.

Unos hombres sabios dijeron una vez:
Si la montaña viene hacia ti, corre, es un corrimiento de tierras.
Les Luthiers


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